Hoy quiero hablarte de 5 mitos muy extendidos sobre la salud mental que es importante desmontar:
1.- Las personas con un trastorno de salud mental son agresivas.
2.- Las personas con depresión simplemente deben esforzarse más y no procrastinar tanto.
3.- Los trastornos mentales solo afectan a las personas adultas.
4.- Los trastornos de salud mental son raros y es mejor no hablar de ello.
5.- Es mejor no hablar del suicidio porque puede provocar más casos.
Mito 1. “Las personas con un trastorno de salud mental son agresivas”
Este es uno de los mitos más graves, peligrosos e injustos. La realidad es que la mayoría de personas con un trastorno de salud mental no son violentas. De hecho, muchas veces son ellas quienes sufren más discriminación, violencia y exclusión.
Los estudios muestran que el porcentaje de actos violentos cometidos por personas con un trastorno mental es muy bajo. La gran mayoría de crímenes y agresiones los cometen personas sin ningún diagnóstico de salud mental.
Relacionar salud mental y peligrosidad es falso, aumenta el estigma y el aislamiento, e impide que muchas personas pidan la ayuda que necesitan por miedo a ser juzgadas.
Mito 2. “Las personas con depresión simplemente deben esforzarse más y no procrastinar tanto”
La depresión no es una elección. Es una condición compleja influenciada por factores biológicos, genéticos y ambientales. Igual que ocurre con cualquier problema de salud, no puedes decidir estar curado de un día para otro.
Mucha gente usa erróneamente la palabra “deprimido” para describir un estado de ánimo bajo o un periodo de tristeza. Pero la depresión clínica va mucho más allá.
Uno de los síntomas principales es la anhedonia, la incapacidad de experimentar placer en actividades que antes resultaban agradables. Por ejemplo, una persona con depresión puede ser incapaz de levantarse de la cama algunos días porque su dolor es tan profundo que ya no encuentra sentido a la vida.
Aunque pueda ser difícil ver cómo alguien que quieres lucha contra la depresión, evita decirle que “se anime” o que “piense en positivo”. Eso suele hacer más daño que bien: devalúa su sufrimiento y aumenta la culpa y la vergüenza.
Las personas con depresión hacen un esfuerzo titánico para realizar tareas cotidianas como levantarse, ducharse o preparar el desayuno. Es fundamental valorar ese esfuerzo, en lugar de minimizarlo.
Mito 3. “Los trastornos mentales solo afectan a las personas adultas”
Muchos trastornos mentales tienen un componente genético que puede manifestarse en la infancia o la adolescencia, a menudo en interacción con factores ambientales.
Hoy en día, con las redes sociales, muchos jóvenes se comparan con realidades irreales que no tienen nada que ver con la suya. Eso puede aumentar la ansiedad y la presión por rendir.
También hay que considerar factores como el bullying, el rechazo familiar o social o la discriminación hacia las personas LGTBIQ+. Todos ellos incrementan el riesgo de sufrir depresión, ansiedad y, tristemente, están entre las causas más frecuentes de suicidio en la adolescencia.
Mito 4. “Los trastornos de salud mental son raros y es mejor no hablar de ello”
La salud mental no es una excepción. Si piensas que eres la única persona con problemas de este tipo, piénsalo de nuevo: el 34 % de la población española presenta algún problema de salud mental, siendo la ansiedad, la depresión y el insomnio los más frecuentes.
Además, uno de cada cinco jóvenes en España experimenta dificultades graves relacionadas con la ansiedad, y más de la mitad manifiesta síntomas moderados o graves de depresión.
Hablar de ello es un acto de valentía y de autocuidado. No hay ninguna razón para sentir vergüenza.
Mito 5. “Es mejor no hablar del suicidio porque puede provocar más casos”
Este es un mito muy extendido y muy peligroso. El silencio nunca protege: al contrario, aumenta el aislamiento y la desesperanza.
Hablar del suicidio de forma clara y respetuosa puede salvar vidas. Cuando una persona con ideaciones suicidas siente que puede expresar lo que le pasa sin ser juzgada, entiende que no está sola y que puede pedir ayuda.
Las conversaciones abiertas sobre el suicidio:
– Reducen el estigma y el miedo.
– Facilitan que la persona comparta su dolor.
– Ofrecen información sobre dónde buscar apoyo y tratamiento.
Lo importante es cómo se habla de ello: con sensibilidad, sin sensacionalismo y mostrando siempre vías de ayuda.
Hablar del suicidio no genera más suicidios. Lo que genera más muertes es el silencio y la incomprensión.
Si sospechas o sabes que convives con un trastorno de salud mental, no te lo guardes. Háblalo con alguien de confianza o ponte en contacto con nosotros. Podemos acompañarte.

No responses yet